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| DALMACIA RUIZ |
Tuve un amor oscuro
En las noches como ésta pienso en él
Si él volviera
mi corazón habría vencido
a mis errores
Bajo la luna lo recuerdo
En: Secuestro en el jardín de las rosas (1998)
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| DALMACIA RUIZ |
Tuve un amor oscuro
En las noches como ésta pienso en él
Si él volviera
mi corazón habría vencido
a mis errores
Bajo la luna lo recuerdo
En: Secuestro en el jardín de las rosas (1998)
El miedo
estaba en todas partes:
...En el rincón oscuro
debajo de mi cama
en el baño
en los cerros
en mi mano acariciando
mi sexo
y en mi sexo.
El miedo estaba
en los libros de mi prima
en las armas de los otros
en las esquinas
con mendigos
en las mujeres de alquilar
y en las de amar,
en los hospitales
las escuelas
los cementerios
los montes.
Temer era ser joven
o al revés.
El miedo estaba
en los de verde
en los de rojo
en los de azul
en los de caqui
en los de blanco
y también
en los del norte
en los del este
en los amarillos
en los negros.
Estaba en todas partes
el miedo
y todavía.
(GB, 1987)
Adoro la lluvia
Cuando se viste de blanco
y cae sin prisa.
Cuando parecen quietas
Todas las cosas en silencio.
Adoro los dias grises
Cuando puedo extender mis alas
Cuando me hurgan el alma triste
Tus lejanos recuerdos.
Me gusta mirar el horizonte
Donde te siento lejana.
Cuando la lluvia
Cae infinita y parece
Hamacarse en el viento.
Y mis ojos suicidas
van a buscarte en la distancia
Por donde fueron dejando
huellas tus besos
Adoro escuchar la lluvia
Cuando toca a mi ventana.
Cuando mis pensamientos
son solo para ella
Mi corazon parece un pajaro
Que se escapa
Que vuela a encontrarla
para volver a quererla.
Y aqui te espero
Entre los sitios que te guardan
Cuando la lluvia cae
Como si lagrimas del cielo
Cuando los dias grises
Se parecen a mi alma
y todo me habla de ti
en este silencio.
IINoche,te habito en la hora del olvidomadre insaciable de palabrascae tu sombra en las tazas de café,dictas los días en el recuento de la oscuridadlos sonámbulos te penetran cansados,cómplices de tu presencia.
A esta hora donde todo lo circundasel espejo me abarca desnuda,crucificada, con la corona de espinas en la memoria,eres mi presencia.
Madre que abandona a los débiles,les consume la sangre para ser tiempo,el segundo abraza el airealguien llega a una ciudad nuevatransformada en el monstruo que la consume,los dioses de han ido ante tu presencia,los amantes jadean en parques abandonados,los miras sedienta.
Noche, mártir de las cenizas de los poetasalguien tomó el estandarte de tu cuerpopara escribir la historia guardada bajo tu falda.
Sentada con los ojos entreabiertosle pregunto a lo que queda de mi¿Quién soy?lo sabes tú noche virgen acorraladapor las plegarias y los rezos.
¿Cuánto tiempo serásla prostituta de los abandonados?¿Cuánto tiempo seré la amantecómplice que te paga las horas con palabras?
(a Carlos Levy)Quien escribe un poema
abre el horizonte
ventanas a los magos
abre.
Aleja sombras frías
que ni siquiera mojan
ordena las bravuras del fuego
le pone timbales a las manos
abandonadas
señales de vida
en medio del cementerio
pone.
Quien escribe un poema
odia los pañuelos descartables
los sueños descartables
y las mujeres descartables
extraña los amigos idos
y a los amigos que vendrán
también extraña.
Quien escribe un poema
es viento
y lluvia
y sol en la convulsa belleza
es un reloj de arena
y un Dios que enmudece
esperando
es un desnudo nocturno
y más, mucho más,
es.
Quien escribe un poema
tiene amores
y muertos
y un carnet guardado con la foto
amarilla
y un deseo al borde
del desborde.
Quien escribe un poema
profesa todas las religiones
y es ateo
y bebe
y come con las manos
del caliente plato popular.
Quien escribe un poema
lleva una violadora llave
y abre puertas
cabezas y piernas
también pierde apuestas y sigue
sigue, porque quiere
que la vida o la muerte
lo encuentre con pájaros
en sus ojos
y un lápiz (la verdadera tierra prometida)
en la mano.
Tomo un lápiz
escribo
me sumerjo en los pequeños movimientos
como atando ramitos de letras
dejo un poco de aire entre las palabras
cierto desorden
y un ligero misterio
mi estado de ánimo
A veces la extraño
la busco en cuadernos
en el arte de la caligrafía
en una firma
en las tarjetas y fotografías antiguas
dedicadas con esmero y calma
Deseo verla llegar en alguna carta
trayéndome en su tinta
el retrato íntimo de personas amadas
aquel sello que traspasa la distancia
y entibia los momentos
pero es inútil
ella escasea cada día más
Otras veces sucede que uno se levanta
En la noche por una necesidad
O como si alguien reclamara auxilio en un cuarto remoto
Hacia donde sonámbulo uno se dirige.
En el trayecto aterran esas débiles claridades
En donde moran inmóviles las cosas de la casa
Y uno no mira el espejo oscuro del corredor
Presintiendo el rostro desfigurado que pasa.
Se va entonces por la penumbra con un cristal
Hasta el grifo y se oye el profundo gorgotear
De las tuberías invisibles hasta que el agua rebosa
El cristal y la mano siente la súbita quemazón.
Y uno bebe.
la mesa está llena del hambre de nosotros
y de la gula de esos forajidos que acechan
como fieras voluptuosas;
no es grial ni bandera este mantel:
es la sábana que anoche escondía
tus cántaros repletos de siglos de abstinencia.
montados en esta cruz de ficciones,
bandoleros del orden sagrado, a tiros de petraria
ceden a los estragos del olvido
y nos comen, bocado a bocado
en “la casa del Padre de los cielos” ─dicen─
Rabí: qué será de ese fulgor líquido en tu boca
pidiendo Justicia?
“cordero de Dios”, si es verdad “que quitas
los pecados del mundo”, cierra tus ojos
y deja de pastar en nuestras almas.

PILADORA
Las mujeres recogen las faldas floreadas
Ventean con las moñas apretadas al pescuezo
Los hombres apuran tazas de arrocillo
Y en esos gestos
El ayer les queda en el presente
Velando el sueño
Donde el zarande huele para no olvidar
DRAGA
A la fatiga corren sin límites
Nunca visto
Ese animal que se levanta
Con tentáculos cargados de óxido
Qué sorpresa filtrada por los ojos
Esos pulmones que se sumergen en la casa
Vendrán encalambrados
Filón de río goteando entre las piernas
A Sol Stancanelli
Ella baila sola
colgando su presencia
de la nada
sumada a la memoria
de unos pasos
Ella baila llora ríe flota
acaso más divina
que el común inmortal
Extrañamiento de gnomos
en sus ojos
Las piernas a trasluz
huesitos de alabastro
Ella baila
tejiendo galaxias a crochet
dudando de su esencia
mirando hacia este suelo
con pavor
Ella baila sola / loca
Los hombres que la aplauden
no hacen sombra
Como un depredador entraste en casa,
rompiste los cristales,
a piedra destruiste los espejos,
pisaste el fuego que yo había encendido.
Y sin embargo, el fuego sigue ardiendo.
Un cristal me refleja dividida.
Por mi ventana rota aún te veo.
(Con tu cota y tu escudo me miras desde lejos).
Y yo, mujer de paz,
amo la guerra en ti, tu voz de espadas,
y conozco de heridas y de muerte,
derrotas y saqueos.
En mi hogar devastado se hizo trizas el día,
pero en mi eterna noche aún arde el fuego.
Del libro Círculo y Ceniza
En este cuerpo
en el cual la vida ya anochece
vivo yo
Vientre blando y cabeza calva
Pocos dientes
Y yo adentro
como un condenado
Estoy adentro y estoy enamorado
y estoy viejo
Descifro mi dolor con la poesía
y el resultado es especialmente doloroso
voces que anuncian: ahí vienen tus angustias
Voces quebrada: ya pasaron tus días
La poesía es la única compañera
acostúmbrate a sus cuchillos
que es la única
Amanece en mi calle un sábado vedado de lluvia,
a viva voz, de mañana una mujer
exhibe su impaciencia, su amor o desamor,
mientras enmudecen gorriones en las cornisas.
Hacia un balcón gravita en sigilo la muerte,
alguien arropa su imagen
luego hace del amor un sonajero.
Sorprendido por un tímido sol
un piano esparce sus secretos
por los patios dormidos
yo, vivo o muero cada día en mi calle.
XXIX
La siesta balbucea que está sola,
le duele el alcohol con sus uñas mugrientas.
Está drogado el ángel de la guarda
para olvidar su olvido
mira pasar la muerte fumando marihuana,
vidriosa
un espejismo de huesos lo atraganta en el borracho que cuenta mariposas
y en la prostituta que agoniza echada.
Todo pasa delante de los ojos de todos.
En la iglesia insisten con la boca tapada,
la Virgen del Milagro
cuida el cántaro de agua que bebe el peregrino que le besa las manos;
afuera
ocurre el mundo con sus bestias de carga,
el anarquista sueña un hombre más humano
y en Tikrik se tortura lo que quedó del agua;
se lava con crepúsculos el fuego en la palabra
y el Pilcomayo crece hasta inundar mi casa.
Con el poema,
la siesta,
se deshace y me traga.
PER A QUE ADEPRENGUES
Sólo el gato sabe deslizarseEntre el filo de la luzY la siempre viva…Horacio Zabaljáuregui
No paguí l’atenció deguda als camallargs, com m’aconsellaves en aquells vells versos amb mala consciència i ara només sóc despulla de soldat de respecte en el fangar de l’escriptura, pelleringa poètica enllaunada, menja per a gats que llepen les flors de la nit a despit de les ombres exsangües del sexe florit pels fongs de la solitud…
(inèdit, 12 Maig 2011)
PARA QUE APRENDAS
Sólo el gato sabe deslizarse
Entre el filo de la luz
Y la siempre viva…
Horacio Zabaljáuregui
No presté la debida atención a las aves zancudas, como me aconsejabas en aquellos viejos versos con mala conciencia y ahora sólo soy resto de soldado de respeto en el lodazal de la escritura, piltrafa poética enlatada, comida para gatos que lamen las flores de la noche a despecho de las sombras exangües del sexo enmohecido por los hongos de la soledad…
Todo parecía tan sencillo
por andar, un ancho mar
el espacio... Tantos sueños.
Amarnos
como los primeros inocentes
hasta rasgarnos la piel beso a beso.
Amarnos
bajo las estrellas
creando otra vía láctea: todo diferente
dejándonos arrastrar...
Amarnos amándonos
como pudimos hacerlo antes de las sales
y las epidemias, antes de las dudas
y la incertidumbre, antes de cree en otros.
Amarnos
con todos los vicios en los ojos
y las mieles desbordando los labios.
Todo parecía tan sencillo...
Llegamos
más, el camino es angosto y con espinas
se lastiman las sienes y las venas,
las flores marchitan
un alarido hiere el viento.
El temor sin causas
duda a no creer en nosotros mismos
virus expandido como peste, y sin embargo
no alcanzan las letras el modo de nombrarte
se me mueren las sombras de mi sombra
y la noche es inmensa, inmensamente negra.
Se me pierde una luz en el vacío.
(De la compilación Desempolvando sueños)

Vagaba por calles de polvo
con los ojos perdidos y una obsesión
no tenía un lugar donde llegar
siempre que veía uniformes
buscaba el rostro del oficial que la había traicionado
aquella afiebrada recorría las calles de Argelia
los niños la perseguían asombrados
ese rostro no era de estas tierras
Ella vivía el amor como una entrega absoluta
para él arrobamiento de máscaras
El oficial amaba su juventud
en extrañas fotos sonreía con un fusil
al lado de cuerpos aún calientes sin vida
las emanaciones de lo perdido y lo recuperado
disfrutaba esas tierras
bellas jovencitas habían besado sus ojos azules
por qué no, solazarse en estas tierras ajenas
y esas muchachas abandonadas
Ella vivía el amor como una entrega absoluta
para él sólo arrobamiento de mascaras
tanto desamparo tanta pasión
un talismán contra la oscura sentencia
un disfraz más para enfrentar los rostros
suma de nuestra extrañeza y estupor.
Tomado de la saga inédita: “Observatorio de pájaros”:
Ahora tienes un pájaro que nunca llora porque su corazón se mantiene tibio en su nido de barro, un pájaro que siempre se prende a un ladito de tu corazón y junto a él emprende largas marchas desde las auroras boreales del norte hasta los vientos alisios del sur.
Un pájaro que lo ve todo: un bien te vi cuya tarea fue cuidarte desde siempre entre el bosque y los jardines de hortensias, sin que lo supieras, en las largas tardes estivales entre la laguna, el mar y la tierra. Un pájaro que desde siempre te acompaña y te persigue, al lado de los aviones, en primera clase, volando de la mano con las cometas.
Es un pájaro enorme y protector: al que tú le llamas Juan bobo porque puedes confesarte ante él y al día siguiente negarlo todo sin que él se moleste.
Este pájaro entiende el amor como un tango humildemente vestido, sonando en el aire solitario en una plaza de mercado en Quito, Praga o en Montevideo. Que vive el amor como una fuente en forma de candado, enlazando mundos, y bañándose en el agua fresca que hace inmortales a los amantes.
Es un pájaro especial. Al que tú le has dado la fuerza del viento del sur capaz de vencer en su recorrido toda la soledad de la pampa, las magnificas montañas de los Andes. Un pájaro que cuando siente el dulce rumor que bulle en laguna de los patos se transforma en un lúcido astronauta navegando entre el mar y la noche abierta de estrellas.
Un día ese pájaro se acercó tímidamente hacia ti, lo recuerdas? se posó a tu lado, cruzo las alas y lloró. Y tus labios ebrios cantaron para él la canción de la esperanza.
Una esperanza con esquinas iluminadas por chorros de luces de neón que bañaban diagonalmente su rostro, una esperanza color malva que convocaba ángeles, ballenas y jaguares para la fiesta y la danza.
Ese día el pájaro temblaba de fiebre y de sed hasta arrugarse como un pequeño bandoneón. Pero tú tienes una fuente mágica que te provee de vino caliente, un vino que no se sabe bien si es de América o de Europa. Ese día le diste un sorbo de ese vino de cepa sin madre, y escanciaste para él, la última y definitiva copa:
Al final de una noche gótica frente al bravo atlántico sur, el mal del pecho del pájaro se fue lentamente entre las espumas. Un nido, una canción, una esperanza, celebraron las alianzas para siempre. Ahora los pájaros, las casas, los bosques y los ríos cantan desde el lado sur de su corazón.
Un día de noviembre
Un día de noviembre estremece
el amor hasta se escucha.
Un día de noviembre sale el sol
o entra en las rendijas más solas de la tarde.
Noviembre va dejando los secretos
gota a gota
como si cayeran las ropas del tejado
o las ropas simplemente.
Un día de noviembre es cualquier día
si una toalla limpia debajo de la sábana.
Como un día de noviembre
con tus manos.
Nota de prensa
Se busca una mujerque sueñe sobre mi pecho.Que no se apurey rompa la monotonía toda.Amanecidagermine una flor .Desnudaabra todas las ventanasy pase la luzel aire fino de su pelo.Si la encuentranle dicencon cuidadoen secretoque la vida es otra cosa.Que la espero todavía.
El amorInvoco el amor
Que nace en las calles
En las ciudades
Y en las plazas inagotables.
En los suburbios
En los antros sin sol
Sin aire puro y sin espejos.
Me adentro en el corazón
De los temerosos, de los valientes
Del impaciente creyendo en el sueño
Con los ojos abiertos.
En el amor donde nace
Una flor o muere un cocodrilo.
En el hombre y la mujer
Aniquilando o mordiendo
Su deseo fijo en el reflejo
De lo inalcanzable.
Me detengo en lo imprevisto
Del amor y en los encuentros casuales.
Pienso en el amor generoso
Creador de universos donde gobierna
La inconcebible belleza
Sin saber dónde terminará
Eso vuelo azul y rojo
Como la llama de las chimeneas.
Qué destartalado está el mundo
Por falta de amor y cómo se escucha
El sórdido rugido de las cimas
En su implacable queja
De arenas y de fuego.

(Poema 5 - Visiones Marinas - del libro PIEDRA A PIEDRA: Premio Nacional de poesía José Manuel Arango 2010)LLUEVE en el trópico.
El mar sacude sus tormentas secretas
y en maderos arroja sus vestigios de furia
a lo largo de las playas,
su abecedario de confusiones divinas
intraducible a nuestros ojos.
Serenamente, durante varias jornadas,
vemos a los pescadores recogiendo una a una
las preciosidades de ese lenguaje yerto.
Y ante el asombro de cualquier mañana
sobre las playas vuelve a reinar
la murmurante brillantez
del eterno poema:
ese pausado diálogo de oleajes
iniciado en la larga noche
de todos los tiempos.
Los pájaros acurrucados,intentan protegersedel invierno que avanza gélido.Los árboles se inclinan.Resignados soportan el vientoaferrados a sus raíces.Como hacemos los humanosexiliados por el mundo,álgidos de pies a cabeza.Pasan los inviernospor nuestros esqueletos,volviéndonos crujientesy quebradizos en estas lejanías.***(©Y. Duque Vidal)
Cuando no hay poemas que escribir, cerrar los párpados y esperar que una lluvia de versos caiga sobre el patio de tus ojos, es como...
...un último intento bajo la luz del candil...
...a las afueras de un pueblo, bajo la higuera milenaria sospecho que tus ojos ya llovieron.
Una mujer a la orilla de un puente miró mi destino.
Esta secreta curva de mis días,
vuelo de ave lavada de invierno.
Mas que sus palabras fueron sus ojos
Habrá mucho amor y perderás en el amor
Bajo este alto y viejo almendro
te aguardo secreta de ojos de infinito.
También te hablaría de la ceniza que muerde mi lengua
y de la canción escuchada bajo el limonero de la infancia.
¡Ah ruina de mis pasos!
¿Dónde estarás mujer
de leño denso?
¿Por dónde irán tu falda
tus zapatos
tu manera de ser sin concesiones?
Eres mi madre y siento
que un poco de mi frío
viene de tus tormentas siderales.
No sé si la distancia
abre tus ojos
o si la madrugada
se apresta con los perros del sosiego
a decirme que es cierto.
Ahora ya no te anudas
los plazos terminaron
allá debes flotar
o preguntarte
por qué sufrimos tanto
por un poco de polvo.
¿Dónde vas
si es que vas?
¿Dónde tus salamandras impacientes?
¿En qué ciudad das sombra?
¿Por qué si sabes ya no me lo dices?
La mujer del poeta
esconde su sombra en algún lugar
de la noche
su poder está en sus ojos cerrados
en su isla de besos apretados
lo que oculta asoma por su piel:
su cuerpo es todos los cuerpos
su voz es todos los pájaros
el poeta lo sabe
y por eso busca ese otro mar
que hay en su sangre
allí hay un origen
una sed
un sacrificio
allí empieza la verdad
su crimen de luz en el misterio
lo demás, rituales conocidos:
gemidos llenos de plenitud y deseo
sábanas desordenadas
las voces tibias regresando al tiempo intacto
ella que se duerme
abrigadísima de sus palabras
La dona del poeta
s'amaga l'ombra en algun lloc
de la nit
el seu poder és als ulls tancats
en la seua illa de besos premuts
allò que oculta traspua per la seua pell:
el seu cos és tots els cossos
la seua veu és tots els ocells
el poeta ho sap
i és per això que busca aqueix altre mar
que hi ha en la seua sang
allà hi ha un origen
una set
un sacrifici
allà comença la veritat
el seu crim de llum en el misteri
la resta, rituals coneguts:
gemecs plens de plenitud i desig
llençols desordenats
les veus tèbies tornant al temps intacte
ella que s'adorm
ben arrecerada amb les seues paraules
El verso siguiente no estaba escrito.Ya se escribió,
saltó hacia el próximo escalón.
La vida transcurre fluida,
transparente.
A veces me siento derrotado
**
porque no escribo el poema
que algún otro llame inmortal;
sin embargo, ahora trazo
estas líneas que nutren la muerte.**Cuando se logra un poema,
se escriben todos los poemas.
Tomar la posta
y correr endiabladamente,
para que la poesía siga en la cresta de la ola.
Si me lees, entonces respiras.
**
Respiro, por eso puedo escribir.
Suena una guitarra
empujada por el mar.
¿Hasta cuándo el bordoneo?
**
Me duelen los trenes como si fueran venas y arterias que están estranguladas
como si los que viajáramos fuésemos sangre coagulada
pero necesitamos volar y nos retienen
viajo para dejar de verte, pero el tren arrulla tu ausencia
aparecés en una partida de truco, en la distancia de un cigarro, en una lata de cerveza,
en ese vendedor que pasa ofreciendo pura fina golosina
y yo la compro
para resguardarme de tu imagen, para perdonarme por esta forma de viajar a ningún sitio
mientras llueven las flemas de los niños y buscamos desesperadamente
un sucio rincón que nos cobije.
Me duelen los trenes porque han sido capaces de cortarme las piernas
de llenarme la boca con esta violencia que compro
compro una banqueta que sostenga, compro piernas desparramadas por el suelo,
compro un resorte con una etiqueta de emergencia, compro una sustancia líquida
que recorre los pisos y crea cierta desconfianza
compro para arreglar este desmembramiento constante que agota, el abismo dentro de los ojos,
la sombra naciendo en el pecho, el conocimiento frívolo, el cuerpo mutilado
alguien me regala un hermoso rincón
para pensar en los que me acompañan, que no conocen esta triste felicidad del viaje,
cuando voy a buscarte.
Tot passa
Traducción de Pere Bessó
S'encauen com la respiració del sossec
Com la pluja del passat
Com l'ombra, el sol, l'eucaliptus sense vertigen
Com el darrer somni amb caragols i monedes musicals les frases que es digueren ells una vesprada
Ningú no els esoltava només el cel amb les seues onades rebel·lades una mica abans que parlaren els xàfecs
Tot passa
Tot resta ací en el no respir que s'imposa com la caiguda de certes imatges:
Es lliguen en caminar, en fer, al repòs
A la desolada companyia de les paraules.
Todo pasa
Poema del libro La noche en borrador
Se anidan como la respiración del sosiego
Como la lluvia del pasado
Como la sombra, el sol, el eucalipto sin vértigo
Como el último sueño con caracoles y monedas musicales las frases que se dijeron ellos una tarde
Nadie los escuchaba sólo el cielo con su oleaje rebelado un poco antes de que hablaran los aguaceros
Todo pasa
Todo queda aquí en el no respiro que se impone como la caída de ciertas imágenes:
Se atan al caminar, al hacer, al reposo
A la desolada compañía de las palabras.
Sóc Judes, el traïdor,.
i et doní més que tots,
jo et doní més que amor.
Per a ells la mercé de l'heroisme
i la docilitat de ser-te fidels,
perquè ells no afrontaren la teua mirada
allà a Getsemaní.
Tant de bo m'hagueres dit: "et comprenc,
ho estàs fent bé. Ànim, Judes".
Ells navegaven en barques
que el prodigi salvava de marees tenaces,
jo m'afoní fins a tocar fons als abismes
d'aquest mar de ser home i recordar-se'n.
Tots veieren els claus i ploraren,
jo t'immolí perquè trencares l'alba.
Convocaren tants per al drama,
Caifàs, Anàs, Herodes i Pilat,
per què també a mi. Jo et volia.
Per què hauran encunyat les monedes,
per què les profecies.
Per què l'arbre atziac
com un ull fetiller reclamant-me
des de la sang intacta de la Bíblia.
Sóc Judes, el traïdor,
el que millor acomplí amb el seu destí.
El que lliurà el que estimava. Per voler-lo.
Soy Judas, el traidor,
y te di más que todos,
yo te di más que amor.
Para ellos la merced del heroísmo
y la docilidad de serte fieles,
porque ellos no afrontaron tu mirada
allá en Getsemaní.
Ojalá me hubieras dicho: "te comprendo,
lo estás haciendo bien. Ánimo, Judas".
Ellos navegaban en barcas
que el prodigio salvaba de mareas tenaces,
yo me hundí hasta tocar fondo en los abismos
de este mar de ser hombre y acordarse.
Todos vieron los clavos y lloraron,
yo te inmolé para que amanecieras.
Convocaron a tantos para el drama,
Caifás, Anás, Herodes y Pilatos,
por qué también a mí. Yo te quería.
Por qué habrán acuñado las monedas,
por qué las profecías.
Por qué el árbol aciago
como un ojo hechicero reclamándome
desde la sangre intacta de la Biblia.
Soy Judas, el traidor,
el que mejor cumplió con su destino.
El que entregó al que amaba. Por amarlo.
Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...
Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...
La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y todo lo hondo
-en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...-
Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos;
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...
Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.
Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil;
por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil;
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia;
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola..
Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...
por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.
Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra
o por su naricilla que está en algún museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por un plato de lentejas...
¡o por dos huequecillos minúsculos
-en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!
Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...
Él sabía de sus ovejas descarriadas
gustosas del pecado
y las acostumbraba visitar
cuando las buenas gentes dormían
Por eso a nadie le sorprendió
verle aquella noche hablar con Lola
y menos que al día siguiente
ella se fuera del pueblo como las otras
- Hija mía, el sufrimiento te redimirá-
dijo, y tocó su frente con una cruz
-Él dió su sangre por ti
y la tuya le pertenece a Él -
dijo cortando con el borde del cáliz
la palpitante carótida
que comulgó con el vino
en el instante en que empezó la misa.
A veces
me siento acompañado
por las cosas que me rodean
un árbol
un sendero que llega al fondo
donde voy a mirar el cielo
y las cañas
que el viento hace silbar
No es que las cosas me hablen
yo invento diálogos con ellas
las tuteo
y las llamo por su nombre
que sé de chico
Ellas hacen acto de presencia
escuchan mis largos monólogos
no me rechazan,
con ellas
soy lo que digo
y por eso soy lo que soy
se quedan
cuando las acaricio
Salgo de entre ellas
en paz conmigo
Me siento en la plaza a leer un libro
de Jorge Luis
éste no es Borges
este amigo tiene estrellas en su nombre
“mi médico me dice que me siento mal porque estoy bien”
los hijos juegan mientras yo converso con el tiempo
el mismo anciano
que ya es parte del paisaje de esta plaza
me saluda
¿esperando la muerte?
¿o es la muerte olfateando el otoño?
“pomposamente feliz mi mujer estrena su primer amante”
Vamos entendiéndonos
Los niños buscan un cielo de barrio
que prometen hamacas despintadas
el viento putea de vez en cuando con un puñado de tierra a los ojos
“ella tenía los ojos puestos en el universo”
Igual que esta mujer que va al supermercado de los chinos
Desafiando siglos de absurdos intentos de filósofos
Que tratan aún hoy después de muertos de hacernos creer que la vida
Hay que tomársela en serio
Vayan a otro lado con la gomera
Los pibes se van los pájaros agradecidos
“no sé porqué los pies duelen a veces
Como un alma cortada a pedacitos “
Es un dolor de calles
Nombres que nos miran desde lejos
Y el tiempo mata de a poco
Gustito a poco
¿Morirse es olvidarse de todos los que fuimos de una sola vez?
“Por qué será que siempre ando por patios sin geranios”
Acá lo agarré querido amigo
Mis patios tienen geranios alumbrados
Por soles de marzo
Y latas oxidadas y felices
Que aun riega la tía muerta preferida
Tumbas escondidas en la memoria sí
Que están tan vivas
que ayudan a vivir
“no es común estar arrodillado en la escritura
cuando la vida baila alrededor”
y …escribimos para no morir
bellamente asesinados por una palabra
paladeando los umbrales
del resplandor del misterio
asombrados como un niño a punto de empezar a vivir
“hay un retrato en la habitación
en el cual mi hermano y yo
estamos colgados de la absurda infancia para siempre”
tengo el mismo retrato solo cambian
los nombres está en el mismo lugar rojo
que late para todos
el próximo poema dice sincrónicamente
“es verano en mi corazón”
Los niños son parte de la tarde
El sol se acomoda al costado oeste del día
Va alargando las sombras de los árboles
Las miradas cambian de dueño
“Dios aguarda al muerto
O la eterna nada”
Navegando nada andamos
Llegan dos mujeres con sus niños se suben al tren de la tarde
Una es una madre hermosa vestida de barrio
Y no estoy hablando como un fotógrafo
Los niños cantan hablan
No los miro pero desbordan
Junto a la música maravillosa de este libro
“una niña le sonríe al niño que yo he sido y este cierra
Los ojos para ocultar el miedo “
Recuerdo dos poemas que escribí uno habla de amor
Y termina diciendo salvarlo como a un niño de la tristeza
“no entendemos la vida pero vivimos
Que es como leer sin entender la letra”
Me acuerdo de Lennon
“la vida es lo que te pasa mientras estás
Ocupado haciendo otros planes”
Lennon cumpliría 70 esta semana
Y su cuerpo ya se ha podrido
Como este siglo se pudre
Y los sueños…
¿y los sueños?
Mi hijo me pide uno de estos papelitos
Donde estoy escribiendo estas palabras
Y se va con otro niño recién conocido
¿Que fácil todo no?
Mi hijo aparece así para despertarme
De este absurdo que es la adultez
Una pareja cruza el centro de la plaza y se sienta en el banco próximo a mí
Están aprendiendo a reír de a dos
Algo de eso es el amor algo de eso es no morir
“las almohadas sueñas que los hombres duermen “
me acuerdo del poema de enrique Molina
que habla del sueño” de ti solo conoces tu pipa de tabaco”
“madre ¿vos qué sabés?”
Pienso en mi madre
Visitando a sus ochenta milagros
Su pueblo natal en estos momentos
Girando con la tierra
“en esta sala adornada de glicinas hoy recibo a mis muertos”
Pienso en mi padre cantando una canción en el patio a dúo con Gardel
Otra vez don Jorge la sincronía poética
Me leyó las líneas de la vida
Así que sigamos
Con su palabra abrazo
Me trae demasiado
Voy con usted por las calles largas del cementerio
Pensando en las muchas veces
Que a la muerte le gané de mano
Terminé el libro
Se fue la tarde se fue usted ayer
A sus pagos
La vida sigue
Yo tengo el alma llena de sus menues varios
De su barba blanca
Generosa como su abrazo
Ya estoy menos solo
Eso es bastante eso es demasiado
“Todo empieza en algo y termina en ismo”
Abismo de la tarde el sol dice adiós
El libro ha sido un manjar delicioso
Yo digo adiós ya soy el que era
Mas su poesía
he aprendido
De su mano de luz
Iluminado vuelvo a mi hogar
A mis niños a ese otro que soy
La plaza se apaga lentamente de inocencia
Y de niños
Gracias maestro
Bahia Blanca 12/10/10
Doblan por quien tiene hambre,
por el que perdió su empleo,
por el que no tiene tierra donde armarse de una huerta,
por el que vino de adentro y está encerrado en cemento,
por el que pide en la calle y no le creen su pobreza,
por el que manda a sus hijos a pedir sin que lo vean,
por el que trabaja y sufre esperando que lo echen,
por el que perdió su ahorro,
por el viejo sin recursos,
por el enfermo sin cura,
por el niño que no espera,
por el joven que no sueña,
por el hombre que no cree,
por el soldado que vuelve, derrotado y sin testigos,
por el que lucha y no ceja y lo censuran y evitan,
por los que no ven salida, por los que bajan sus brazos,
por aquellos que perdieron en la lucha sus ideales,
por los nihilistas que piensan que ya todo está perdido,
y los que en el campanario hacen repicar a duelo.
Un hombre busca su pan
hurga en los tachos de basura
juega
su condición de niño
busca pertenencias en inventarios cósmicos
para él
para millones como él la vida está escondida
no la encuentra
antes solía sorprender a sus vecinos
-¿usted sabe quién soy cómo me llamo?-
está fuera de juego
duerme
sus dientes su paladar su hígado
dormitan en el intestino flaco
a la intemperie
no aprecia la lluvia ni el rocío
no tiene adonde ir y no camina
no piensa no mira no murmura
sólo oye voces afirmando
que está vivo.
A Meira del Mar
Era el verde mar en la mirada
Desnuda entre los velos
De la tarde.
Tornasol,
Bella rosa acanelada
Era aura de trigo
Y tremolante
Bandera
En cuya voz
Anidan las torcazas.
Era acacia
Era luna
Era atarraya.
Era huella madura
Hecha palabra.
.
soleado de cánticos
centellea mi alma
como el río
que pasa por tus puertas
como tu cabello
de lana cruda
como un mar
encrespado de silencios.
Me sacudo,
tal vez sea un temblor irrepetible.
Si era posible no lo supe hasta que me lo hizo saber con sus ojazos,
ella tenía la falda como un viento que le mostraba el alma y aquellos pechos por los que anduve hechizo en todo Méjico,
ni Gaviria ni el bus que atraca en Cali, ni el Ladrón de Bagdad, ni aquel sicario que besaba la virgen delante el muerto, ni el chapito guzmán con su osadía de viajar a la luna en un caballo.
Ella sabía el corrido del bandido que robó los cometas de Tijuana, que si adelita se fuera con otro la seguiría por tierra y por mar, me besó en Buenos Aires, se acostó con la lluvia de Bahía, y en Santiago de Chile fue un poema soñado por Neruda y sus fantasmas.
Se estrechaba su cuerpo en Costa Rica, cintura de morena panameña, en Lima era un valseado de Chabuca y el moro que volaba a Machu Pichu .
Cómo te amé muchacha enamorada del cóndor y el zarpazo de los pumas, del Valle de la Luna y los cristales que llenaban de luces Purmamarca.
Te amé sagradamente hasta la muerte de Cristo en Vallegrande, por los ríos de la puna y la llanura que se apega a la tierra alucinada, te amé en los hombres de palabras oscuras y en las mujeres de mirada clara.
América me tiene caminante de su cuerpo y el tiempo de la escarcha.
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| Orietta Lozano |
Ya clavé el puñal a mi fantasma,
corté mi larga cabellera,
y la di de comer a mis hambrientos tigres.
Deshice la herencia de los que murieron de tristeza,
y de un solo trago bebí el dolor del agua,
atravesé el bosque ardiente,
me sembré como una lila,
agonicé con la raíz del vientre entre las manos,
caminé con la dulce tos de la nostalgia,
y el cansado espejo que refleja
la turbiedad de mi costado.
Con cuanta suavidad
suspiro aún,
en el misterio y la palabra calma,
en el grito de la campana
que despierta
a las pequeñas luciérnagas,
que tan hondo cavan
en el centro de mi espalda.