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CÉSAR LEÓN VARGAS |
El desierto camina
dijo cierto día mi padre,
mirando el horizonte.
Yo sentí en la boca
un polvo fino de cristal salado
y era el mismo sabor
que a ese hombre le quebraba la boca.
Y fuimos hacia el sur
con álamos y palas
para atajar el viento,
sus jorobas de arena caminante.
Es un animal seco y enorme,
abarca toda la mirada.
Eso dijo mi padre
mientras plantábamos árboles.
Retrocediendo...
Derrotados...
Pero qué hermoso es ver en el desierto,
resistiendo,
esa larga puñalada de álamos
que planté con mi padre.
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3 comentarios:
muy lindo el poema porque dice de esa herencia de tierra que llevamos en la sangre, que es nuestra cultura, nuestra forma de ver el mundo y la vida, nuestra lucha... Además suena bien!
Un abrazo
Susana Ríbolo
Muy hermoso, he paseado por tus dos espacios,llenos de bellos poemas,un placer visitarte un abrazo.J.R.
...el viento,
sus jorobas de arena caminante
...un animal seco y enorme,
abarca toda la mirada
...esa larga puñalada de álamos
que planté con mi padre.
Un abrazo, colega poeta
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